miércoles, 27 de mayo de 2015

La droga de la renovación


Volver a empezar. Esa ilusión, esa esperanza. Es algo adictivo. Volver a creer. El que venga lo hará mejor que Carlo. Seguramente. Veremos si los resultados le avalan. Si el Barça no hubiera ganado nada, seguramente Carlo habría seguido. Pero el Barça es nuestro Benchmark. Messi es superior a CR, nosotros nos comparamos con el Barça. Si al Barça le va mal y a nosotros también, es normal. Si al Barça le va bien y a nosotros mal, es que algo hacemos mal. Y ojo, porque el Barça nos gana la liga por 4 puntos de diferencia. Habiéndoles ganado a ellos cara a cara en el Camp Nou, no lo tenían tan claro que fueran a ganar la liga. Y si ganamos al Atleti, lo mismo. Carlo ha repetido los errores de la pasada campaña, dejarse sobar el morro por Barça y Atlético. No ha aprendido de los errores. Más allá de que se diga que se puede ganar a ambos y perder la liga, lo cierto es que en una liga tan bipolar, en la actualidad ganarle al Barça los 6 puntos implica casi asegurarse la liga. 

Esa bipolaridad emocional la vemos también con los nuevos proyectos. A mi me ilusiona. Aunque dijeran que fichamos al Tata o a Guardiola de entrenador, tras varios días despotricando y de mal humor, me volvería a cargar de ilusión y a creer en el proyecto. De eso se trata ser madridista. No es Madridista quién dice que "ojalá pierda el Madrid porque no juega Casillas de titular" (como Lama y algunos) ni el que dice que "como echen a Carlo no veo más el Madrid). Hay que creer. 

Algunos comentan que Florentino se podría aplicar el mismo criterio exigente que aplica a sus entrenadores. Es decir, valorar si merece la pena ganar 4 ligas en ocho años y solo 2 Champions, durante su mandato. Lo cierto es que no me parecen malas cifras las de Florentino y ya está cada vez más cerca de Bernabéu (lo malo es que el Barça también está más cerca nuestro). Recordemos que la etapa Florentinata en el Madrid está sesgada por el Calderoniato, un sujeto que falseó unas elecciones y destruyó el presente y futuro del club al impedir que Iniesta se visitera de blanco. Florentino volvió asumiendo que su marcha fue un error. No nos equivoquemos, lo peor del Madrid vino con Florentino fuera. Una vez volvió todo fue calma. Esperanza. Ilusión. Y en cuatro años, con el equipo ya rearmado, la Décima. La prensa no dejó trabajar a Mou, pero éste dejó su legado sembrado. El italiano no ha sabido aprovecharse, y el Madrid lo ha pagado. 



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