viernes, 18 de abril de 2014

Artículo de Madridismo Subversivo

Copio este artículo de ésta página web, que me ha encantado: 



"Hace unos años, invitado por unos amigos, fui a ver un partido en el que no tenía ningún interés. No lo jugaba el Real Madrid, y no lo jugaba ninguno de sus rivales. Seguí el partido por tanto con esa indiferencia con que se miran por encima del hombro los enfrentamientos entre equipos de segunda fila que ni se aman ni se odian.

El equipo local iba ganando el partido. Sin embargo, en el último minuto el equipo visitante marcó. Marchaba ya hacia el exterior del estadio cuando, pasando por una cabina de periodistas, observé a un plumilla (o debería decir “tecladillo”) absolutamente estresado, golpeando el teclado de manera inmisericorde. Me imaginé, no sé si con razón, que estaba cambiando la crónica que ya tenía redactada como consecuencia del gol final. 

No era una excepción. Desde hace mucho tiempo observo en todo el periodismo (al menos el español) una tendencia exagerada a valorar a uno y otro equipo en función del resultado. Y el resultado es fruto del azar. Como bien reflejaba Woody Allen en Macht Point, a veces todo depende de que la pelota caiga a un lado o a otro de la red. 

Evidentemente hay excepciones. El partido del Madrid contra el Borussia en Alemania fue tan malo que no hay resultado que pudiera cambiar la valoración. Sin embargo, en la mayor parte de los partidos ocurre eso. El partido del Real Madrid contra el Sevilla en Sevilla habría sido considerado un partido aceptable si el Madrid no hubiera encajado las dos únicas ocasiones que tuvo el Sevilla. 

El partido de los blancos contra el Borussia en Madrid habría sido considerado como pésimo si un delantero alemán hubiera definido alguna de las muchas ocasiones que tuvieron. El mismo partido del atlético ayer habría cambiado enormemente si hubiera entrado la única ocasión del Barcelona en que Courtois se resbala. Seguramente se habría empezado a hablar de racanería, de falta de voluntad de ganar, de superioridad del Barcelona… 

El partido del Bernabéu contra el Barcelona habría sido totalmente diferente sin los penaltis y la expulsión, y no se habría hablado de un mal Real Madrid, sino de un Barcelona que estaba en caída libre. El fútbol es, como dijo algún sabio de fuera de Hortaleza, un estado de ánimo. Un penalti fallado, un gol encajado, el aleteo de una mariposa, puede cambiar un partido y hacer pasar de una derrota por la mínima a una victoria por goleada. Y, posiblemente, está bien que sea así. Lo que no está bien es que adaptemos los hechos al resultado e intentemos crear siempre una historia coherente que conduzca al resultado final. La crónica que se escribe durante el partido debería servir casi entera para el final. Porque una crónica que se cambie a última hora es, por definición, una crónica mentirosa."

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