martes, 14 de mayo de 2013

9 razones para que siga Mourinho


Por Santiago Navajas


Si hemos de hacer caso a la casi unánime opinión publicada, y a la mayor parte de la pública, Mourinho va a entrenar la próxima temporada al Chelsea. Se me ocurren, sin embargo, algunas razones para que siga en el Real Madrid. Incluso con más poder que en la actualidad.

1. Tiene contrato

Esta es la razón más obvia, aparentemente superficial. Aunque hasta Mourinho ha dicho que los contratos en el fútbol no valen mucho. El año pasado el Real Madrid y Mourinho llegaron a un acuerdo para ampliar el suyo de 2014 a 2016. Sería un aviso al espíritu mercenario de que los pactos están para cumplirlos, lo que repercutiría en la posibilidad de establecer un proyecto a largo plazo, independiente de las crisis cíclicas, autónomo respecto de las presiones externas e incentivador de la unión del equipo.

2. Proyecto a medio-largo plazo

La jubilación de sir Alex Ferguson debe hacer reflexionar sobre lo que podría ser el Real Madrid, con su potencial económico y su tradición futbolística, si estuviera dirigido, además, con un sentido táctico y estratégico. Dicho proyecto a medio y largo plazo sólo es posible bajo un liderazgo poderoso. En su despedida de Ferguson, El País lo tachaba de "ogro feroz", "bastardo terrorífico", "bronca pintada de rojo congestionado"... Aunque, en su obsesión con Mourinho, usaba el editorial para tratar de marcar distancias entre el escocés y el portugués. Pero la obsesión cainista y la hipocresía bipolar del periódico desde el que se ha llamado "nazi portugués" a Mourinho debería hacernos ver que precisamente Mourinho podría ser el manager plenipotenciario que el Madrid necesita.

3. En el vestuario manda el entrenador, no los jugadores 


En su primer proyecto, el de Zidanes y Pavones, el núcleo futbolístico lo situaba Florentino Pérez en los jugadores, siguiendo una tradición histórica del Madrid que data de la generación de las cinco Copas de Europa. Pero Di Stéfano siempre fue más que un jugador y desde el campo dirigía al equipo. Era Zidane y Pavón en uno, junto a su ascendiente sobre los entrenadores.

Para un vestuario en el que mandasen los jugadores, Florentino necesitaba una serie de entrenadores de perfil bajo que se sometiesen a las personalidades de los galácticos, que ejercieran simplemente de alineadores. De Del Bosque a Queiroz pasando por Camacho (que fue el único que no aceptó dicho rol), García Remón, Luxemburgo y López Caro. Pero comprendió, demasiado tarde para su desgracia, que un equipo de fútbol es como una orquesta, no como un cuarteto de cámara. Y que una dirección fuerte a lo Von Karajan no es sustituible por la autogestión del vestuario.

4. En el campo juega el que está mejor, no el que más nombre tiene

Que un equipo se identifique con un gran jugador tiene un efecto positivo: es un catalizador de emociones. Pero también se puede convertir en una rémora cuando, a medida que envejece y pierde facultades, pretende seguir siendo lo que fue, en lugar de un facilitador para las nuevas generaciones. En el Real Madrid ha pasado dicha historia muchas veces. Incluso Santiago Bernabéu tuvo que tomar la, sin duda, dolorosa decisión de prescindir de Di Stéfano. Y Valdano tuvo que sentar a Butragueño para dejar paso a Raúl porque "un jugador puede tener un sitio en la Historia y no en la alineación titular".

Esta temporada Mourinho ha tomado dos decisiones ejemplares. Mantener la titularidad de Diego López y Varane frente a Casillas, elevado a mito y utilizado como ariete desestabilizador por los adversarios del equipo, y Pepe, al que la prensa enemiga había etiquetado como uno de los intocables para el entrenador por ser de su cuerda, por ser su compatriota y por estar representado por el mismo agente. Por supuesto, en lugar de reconocer que se habían equivocado en el presunto favoritismo hacia Pepe, ahora se han inventado hipótesis ad hoc que, como es habitual en la prensa violeta (la versión deportiva de la prensa rosa y la prensa amarilla), roza la calumnia.

5. Ha emitido una orden de alejamiento contra la prensa

Tanto el Madrid como el Barcelona tienen un cáncer: la prensa deportiva local. Durante muchos años esta prensa se había convertido en un poder fáctico que había tergiversado su función de contrapoder de las instituciones deportivas españolas, instaladas muchas de ellas en el despotismo y la corrupción, para convertirse en parte de ese mismo poder corrupto, con sus prebendas y privilegios. Y en esto llegó Mourinho y mandó parar. El mejor argumento que podría emplear Florentino Pérez en el caso de que tuviera que convencer a Mourinho para que se quedase es: "¿En qué otro lugar vas a encontrar una prensa tan analfabeta y cursi a la que putoamizar tan fácilmente?".

El Sindicato del Crimen de Txistu se ha confabulado para asistir al sepelio de José Mourinho como entrenador y manager del Madrid. No le perdonan su insolencia y su altivez, pero sobre todo le pretenden pasar factura porque no les ha invitado ni una sola vez a su restaurante favorito. También, aunque esto además de obvio lo cumpliría cualquier otro entrenador, porque sabe infinitamente más de fútbol que ellos.

6. Es un efecto multiplicador de la marca Real Madrid

En el mundo de la publicidad y la imagen, lo que importa es que hablen de uno aunque sea mal. Como en el caso de Darth Vader para la saga Star Wars, Mourinho hace que el foco esté siempre sobre el Real Madrid. Con el añadido de que son dos imágenes convergentes, ya que del "Así, así, así gana el Madrid" hemos pasado al "Así gana Mou". La fusión de las marcas Mejor Equipo de la Historia y Special One es una sinergia publicitaria sin parangón.

Mourinho es el único entrenador del mundo que hace que sean rentables hasta las ruedas de prensa. Precisamente esta temporada el Real Madrid se ha convertido por primera vez en el equipo más valioso del planeta, superando al Manchester en términos absolutos y al Barcelona en incremento anual. ¿Casualidad? No lo creo.

7. Ha revivido la tradición madridista heroica y altiva, de Bernabéu a Juanito pasando por Di Stéfano

Es una impostura propia de viejunos decadentes o mentirosos compulsivos hacer creer que el Real Madrid ha estado vinculado a valores complacientes y tibios. Por el contrario, el nombre de Santiago Bernabéu se asocia a un líder transformacional, tronante, famoso por sus santiaguinas en el vestuario, broncas que intimidaban tanto a los jugadores que preferían morir en el campo que enfrentarse de nuevo a don Santiago, así como por ser el único capaz de negarle algo a Franco. Seguramente Mourinho no ha leído a Kant, pero porque no le hace falta: es Nietzsche el filósofo madridista.

Mourinho se ha hecho famoso igualmente por decir las cosas a la cara, con un manejo maestro de la ironía que pone de nervios a los contrarios, por despachar con un despreciativo sarcasmo a unos periodistas tan incultos como prepotentes. No es de extrañar que don Alfredo di Stéfano, que no sólo conoce la historia del Madrid sino que la encarna, sostenga que Mourinho debe quedarse. Hay que tener en consideración que el Di Stéfano presidente de honor apoya a Mourinho. Mientras que Di Stéfano jugador habría pedido su cabeza. Ergo hay que darle plenos poderes a Mourinho.

8. Ha desatado la I Guerra Civil Madridista, entre el aficionado 'pipero' y el 'underground'

Amaestrada por una prensa amenazada en sus privilegios, la afición madridista consumidora de pipas y los periódicos deportivos habituales, que viven del horóscopo de inventarse fichajes y de lanzar rumores que se inventan, ha encontrado la horma de su zapato en una afición madridista alternativa, de un nivel cultural y tecnológico alto, que ha hecho de internet su campo de juego y que como un Sócrates digital se ha convertido en un tábano para el piperismo en el que ha degenerado el madridismo, una combinación mortal entre paletismo rancio y sectarismo con ínfulas retóricas.

9. Ha conseguido derrotar al mejor equipo de los últimos veinte años. Y ahora se trata de hacer el mejor de los próximos veinte

La hegemonía del Barcelona se antojaba tan imparable e incontestable que no sólo amenazaba al Real Madrid, sino sobre todo a la Leyenda Real Madrid. Porque la mayor derrota no hubiese sido la de los campos de juego sino la simbólica de ver cómo la vitola de mejor equipo del siglo XX la heredaba el archienemigo gracias a la apuesta táctica de Guardiola y al talento desatado de Messi. Sin Guardiola y con Messi en horas bajas, dicha amenaza ha sido neutralizada, gracias sobre todo a la presión que Mourinho ha sometido al Barcelona no sólo como equipo sino como institución y como símbolo. Una lucha que ha desarrollado él solo, sin apoyo explícito del club o de los jugadores (incluso siendo saboteado desde dentro en más de una ocasión).

Se trata de rematar la tarea, para no sólo derrotar al Barcelona sino hacer triunfar al Real Madrid haciendo emerger un cambio de ciclo, del azulgrana al blanco. Los resultados sobresalientes, como las semifinales consecutivas de la Champions, no se han traducido en triunfos de matrícula de honor por factores más ligados al azar que a la propia planificación, pero llegarán sin duda. Hace falta la paciencia que permitió construir a Ferguson un proyecto sólido y reconocible tras sus tres primeras temporadas, en las que siguió sin poder reconducir una trayectoria perdedora del Manchester.

Del mismo modo que en el seno de la Iglesia católica Ratzinger ha dado un paso al lado para dejar que alguien más fuerte pueda afrontar los desafíos de tan imponente institución, Florentino Pérez debería abdicar en Mourinho como manager plenipotenciario: dos Papas, dos Presidentes, una sola Iglesia verdadera.

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